La
Vía Láctea hace que al no
solo los motivos religiosos sean su causa, pues puede ser muy diversa, puede
ser un acercamiento a la naturaleza u otras como vivir una experiencia nueva.

Se
puede hacer de muy diversas formas, así como en
diferentes estaciones del año.
Los medios y la forma tradicional es hacerlo a pié. Si bien se han ido
incorporando diversas formas alternativas de recorrerlo. Cuanto mayor sea el esfuerzo, por su longitud,
por ir en bici o con un animal nos
reporta unos bienes de incalculable valía.

Se
ha ido modernizando y expandiendo a diferencia de como se hacia en la Edad
Media y su valor no deja de ser menor, todo lo contrario cada vez es más actual
y beneficioso.

Yo personalmente huiría de los modernos medios de hostelería. Hay que afrontarlo con aptitud positiva, ayudando e intercambiando experiencias con otros caminantes y al terminar las etapas en los albergues indicados, sellar nuestra credencial de peregrino, como corresponde. Teniendo en cuenta siempre la influencia de las estrellas de nuestra galaxia que lo hacen muy agradable y se percibe de una forma indescriptible desde tiempos remotos.
El esfuerzo se hace grato y su origen está en
que en sus diversas formas de realizarlo las estrellas se vean o no. Por tanto
influyen y hace que no se sepa decir que es aquello que ha hecho tan
gratificante recorrer todos estos caminos que nos invitan a la paz interior y
al recogimiento.
M.B.I
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