Con esta pequeña reseña quisiera hacer una invitación a la
lectura como un medio de paliar, en la medida de lo posible, los síntomas de
las diversas enfermedades que padecemos los usuarios de la URA. A mi me gusta leer libros muy variados, pero
esta vez quisiera reseñar tres libros
que creo son un buen complemento para,
especialmente, la práctica de Mindfulness, y también, pueden resultar
sugerentes con otros de los diferentes
talleres terapéuticos que se realizan en la URA (Ayuda mutua, Resolución de problemas
, Terapia de grupo, etc.). Los tres libros son:
El poder del Ahora, de Edkhart Tolle;
Budismo sin creencias, de Stephen Batchelor; y finalmente, Los cuatro acuerdos, del Dr. Miguel Ruiz. Los
tres los he encontrado magníficos, sobrios, sinceros, iluminadores, que creo no
dejan impasibles y que, para quienes padecemos una enfermedad mental, pueden
actuar como postes indicadores, como objetos de reflexión, que nos ayuden a
hacernos mas conscientes de cómo funciona nuestra mente, de cómo interactuamos
con lo real, con los demás, con situaciones difíciles, etc.
La vida es dukkha, esto es, sufrimiento, dice el
budismo. Pero no es solo el
reconocimiento del dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte, que son
inevitables, también es la angustia, que, como dice Stephen Batchelor en su
libro “Budismo sin creencias”, “surge del ansia de que la vida sea distinta de
lo que es”; y añade: “El ansia puede desaparecer al despertar al absurdo de las
suposiciones que la fundamentan”. Batchelor nos presenta en este libro un
budismo agnóstico, esto es, “El budista
agnóstico evade el ateismo tanto como el teismo (…), no se basa en el
desinterés (…) Se funda en un apasionado reconocimiento de que no sé”. Es decir, para Batchelor, no se trata de un
saber transcendente, de una búsqueda de consuelo (como la creencia en la
reencarnación, o las consecuencias del karma después de la muerte), sino que
trata el budismo como un saber práctico, terapeútico, cuya cura debe darse en
esta vida: no es tanto lo que nos pasa, sino como reaccionamos ante ello. Para
ello apuesta tanto por la compasión como un valor fundamental, como por la
amistad y la imaginación ante una realidad que es “intrínsecamente libre porque
es cambiante, incierta y vacía”. Vacía en el sentido de que es continuamente
cambiante, que no tiene una esencia inmutable, incluido el yo o el ego que es
visto como un flujo (“anatman” o no yo), mas que como una esencia imperecedera.
Como acaba concluyendo Batchelor: “El compromiso social contemporáneo de la
práctica del dharma (se puede traducir “dharma” como el conjunto de las
creencias de Buda) se fundamenta en la conciencia de que la confusión y el
ansia egocéntricas, ya no pueden entenderse como impulsos psicológicos que se
manifiestan en estados subjetivos de angustia. Encontramos estos impulsos
encarnados en las mismas estructuras económicas, militares y políticas que
influyen en las vidas de la mayoría de las personas en la Tierra”. Se trata
pues de un libro donde podemos acercarnos a la realidad ética y humana de las
enseñanzas del Budismo para un mundo agitado como el nuestro. Por cierto, para
quien desde esta óptica ética , humanista y agnóstica, quiera una buena
introducción al budismo, recomiendo los vídeos del profesor Darin McNabb en su
blog “La fonda filosófica”, es un excelente complemento al libro de Batchelor.
En fin, pido disculpas por la manera tan sintetizada como he
presentado estos libros, que creo pueden invitar a la reflexión sobre nosotros
mismos y el mundo que nos rodea. Feliz lectura!!
M.A
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