
Siempre he sido católico pero en
un principio sobre los años 80 cuando empecé con mi enfermedad, esta me llevaba
a consumir porros y grandes cantidades de alcohol. Hablaba de los curas como si
fueran laicos, todos andaban con mujeres, bebían y comían muy bien. Me he dado
cuenta de que hay curas buenos, comprometidos que intentan llevar una vida
según el evangelio.
Era un hipócrita, no andaba con
mujeres por que solo iban a por mi dinero. Yo soy hijo de una mujer con un
dinerillo y mi padre le ha dejado otro poco. Al principio solía beber con unos
compañeros de facultad. Con el tiempo mi situación fue empeorando y los amigos
de conveniencia me crecían por doquier en algunos bares de copas de la ciudad. Preferían
beber antes que liarse con una mujer. Toque fondo y gracias a la confianza en
Jesucristo y a un grupo de exalcoholicos
fui saliendo del pozo..

Yo andaba obsesionado con la
teoría de la evolución, La creía compatible con el cristianismo. Leí muchos
libros y llegue a la conclusión de que el hombre parte de la naturaleza. Por
eso mentimos porque la naturaleza miente, como la gacela cuando intenta
atraparla la leona hace quiebros para despistarla, o bien el camaleón cuando se
camufla adoptando el color de la vegetación. De esta manera el hombre de por si
es mentiroso, porque es fruto de la naturaleza. Esto es solo una hipótesis.
Ahora desde hace 7 o 8 años me
ido convirtiendo al cristianismo y he dejado de pensar en cosas psicológicas. He
llegado a la conclusión de que los ángeles son los extraterrestres y se llega a
ese estado en la muerte. Se pasa a una nueva dimensión en la que no hay espacio
ni tiempo y es la nueva dimensión de Einstein.
El sol seria un átomo y la tierra
un positrón con carga positiva. Jonas cuando entro en el estomago de la ballena
era un submarino y Helias se fue en un ovni en vez de un carro de
fuego. La tierra y el sol formarían parte de una molécula de grandes
dimensiones y formarían un cuerpo celeste del que no podemos saber nada con la
tecnología actual.
Tenía fantasías femeninas y de
deshonrar a mi padre y a mí madre y poco
a poco comenzó la transformación interior hasta llegar a renunciar al ídolo del
sexo y el dinero.
Ahora no tengo fantasías apenas
y no tengo relaciones con mujeres, ni
con hombres, a pesar de que podría tenerlas.

Sigo yendo a misa casi todos los
días, dono unos 200 euros a ONGs y le doy 75 euros a la mujer que trabaja en mi
casa y 40 euros a la que la sustituye en fines de semana.
Ahora si me quiero a mi mismo y
al prójimo y a Dios sobre todas las cosas.
G.C.F.F
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