Bienvenidos al blog de la Unidad de Rehabilitación de Salud Mental de Granada

Esperamos que este blog sea una herramienta útil para todos los compañeros y usuarios de la URA de Granada y para el colectivo de salud mental en general.

martes, 6 de junio de 2023

Mi último día formativo


Hoy en mi último día formativo de mis 4 años de residencia, me despido de la que ha

sido mi última rotación. Como muchos aquí, he llega


do a este lugar después de haber pasado

muchos años “rotando” por los distintos dispositivos de Salud Mental que de una forma más o

menos detallada, todos o casi todos los que estamos aquí, conocemos. Comparto con muchos

de ustedes, largos meses de estancia en la Unidad de Hospitalización, decenas de tardes y

noches en Urgencias en las que decidir si hacer o no un ingreso, un tiempo de estancia media

en la Comunidad Terapéutica, cientos de mañanas en el Hospital de día, y años yendo al

Equipo a visitar a “mi Psiquiatra referente”, atenciones en casas, en la calle…visitas a FAISEM y

casas hogares… en fin, un recorrido amplio y largo a través de la que llamamos “Red de salud

mental”.

Durante estos tres meses de mi rotación en la URA, he tenido el privilegio de no haber

tenido que leer ni una sola Historia Clínica de ninguna de las personas que acuden aquí. Y digo

privilegio, aun a sabiendas que, para muchos, esto será interpretado como un signo de

desinterés o despreocupación, incluso de “mala praxis” en mi camino formativo y profesional.

Sin embargo, para mí ha sido la manera de poder acercarme de una forma más auténtica,

genuina y transparente a las personas, pudiendo así llegar a conocer realmente a quién tengo

delante.

Y es que creo que lo realmente interesante e importante de este lugar, es que lo

terapéutico no se encuentra dentro de un despacho, o detrás de una medicación o encerrado

en un diagnóstico, sino que está impregnado en el aire que se respira. Un aire familiar,

cercano, amable, no prejuicioso y acogedor. Y es que no me parece casual que todo esto

ocurra precisamente en una casa. Con sus cuartos, habitaciones para invitados, su “salita de

confort” (de la que unos son más aficionados que otros) su jardín, huerto, garaje…su planta de

arriba y la de abajo. …y todos los integrantes que forman una gran familia.

Una familia como digo, grande, con muchas personas y lazos que se generan entre

ellas. Una familia en la que hay un padre sabio, dispuesto a transmitir su sabiduría, a veces

astuto, mordaz y quizá un poco irónico, pero capaz de proporcionar un yo auxiliar a quienes

más lo necesitan, facilitando la salida del afecto cuando es necesario, además de fomentando

la independencia y respetando siempre la voluntad. También una madre cercana, algo

meditativa y reflexiva, capaz de leer el sufrimiento de los otros y generar vínculos inscritos

desde la ternura. También hay tíos, tías, abuelas, primas lejanas.. .que te agarran de los

mofletes y te dicen lo guapo que estás o te persiguen insistentemente con un vaso de fruta

para que no te quedes sin desayunar. Y todos ellos, inscritos en una casa con las puertas

siempre abiertas a quien quiera venir, cuando pueda venir, como pueda venir. En definitiva,

una familia donde se realiza un trabajo conjunto, donde la prudencia, el tiempo y el respeto

reman en favor de la relación.

Y es que como quién lo dice, yo suscribo que lo curador no es el tratamiento, sino el

trato. Y así es como cualquier lugar o espacio que ocupemos, se vuelve terapéutico en sí

mismo, si es así como verdaderamente motivamos nuestra intervención. Un desayuno en la

cocina, acompañar a quien riega tomates en el huerto, dar un breve paseo por la ciudad, echar

una partida de futbolín o incluso hacer una barbacoa entre todos, convierten en inútiles a los

aquí olvidados despachos, haciendo así los encuentros más terapéuticos y cercanos. Porque

cuidar el ambiente y el trato es tarea fundamental cuando se trabaja en comunidad. Porque lo

nuclear es no quedarse en los síntomas, o diagnósticos, sino ir a las necesidades. Que la base

no sea enseñar al paciente, sino ser capaces de escuchar las enseñanzas que este tiene de sus

propias vivencias. Porque lo cotidiano, es la morada de los afectos y los vínculos. Y es ahí

donde creo que todos debemos de estar.


REBECA DE LUIS SOSA (marzo-mayo 2023)